Esta semana hemos vivido una de esas actividades sencillas que dejan huella: nuestras residentes y hermanas han elaborado roscos de azúcar para después compartir una merienda todas juntas.
Más allá de la receta, ha sido una experiencia que nos une: residentes, hermanas y equipo de la casa trabajando codo con codo, riendo, aprendiendo y compartiendo tiempo de calidad. Actividades como ésta ayudan a desenvolverse en tareas cotidianas, fomentan la convivencia y refuerzan valores tan importantes como la colaboración y el trabajo en equipo.
En el día a día, estos momentos son los que construyen hogar y los que dan importancia a nuestra labor y es que en la Residencia Cristo Rey somos una gran familia.


